Las criptomonedas son cada vez más comunes y aceptadas entre las personas e inversionistas institucionales, al grado que actualmente existen más de 8 mil 500 divisas disponibles. A pesar de que no gozan de aceptación general y aún enfrentan resistencia de gobiernos como China o Estados Unidos, expertos aseguran que están aquí para quedarse.
Muchas personas aún se muestran renuentes a ‘experimentar’ con criptomonedas por riesgo y conocimiento. Sin embargo, en América Latina la adopción cada vez es más frecuente. Según la encuesta de Statista Global Consumer Survey del 2021, en Argentina el 21% de la población posee criptomoendas, mientras que en Colombia, Chile, Perú, Brasil y México entre el 9 y 15 por ciento manifestaron contar con activos virtuales.
Actualmente, ciertos activos virtuales como Bitcoin alcanzan capitalizaciones en torno a un millón de pesos. Sin embargo, las cripto no siempre son un camino rápido hacia la riqueza y debemos tener cuidado en nuestro primer acercamiento.
Entender qué son los activos virtuales
El Banco de México define a los activos virtuales cómo «una unidad de información que no representa la tenencia de algún activo subyacente a la par, y que es unívocamente identificable, incluso de manera fraccional, almacenada electrónicamente». Es decir, no tiene respaldo en un activo subyacente y su valor depende de la confianza de los compradores «en la tecnología que le da seguridad y operatividad».
El ejemplo más conocido de un activo virtual es Bitcoin, proyecto que ofrece un sistema de pagos con una moneda nativa y que inspiró el desarrollo de múltiples proyectos en blockchain con un amplio catálogo de servicios financieros, como NFTs, DeFis, etc.
El mundo se ha enfrascado en un debate por ubicar, definir y entender este tipo de activos. Uno de los ejemplos más mediáticos es el caso de XRP, una criptomoneda lanzada por la compañía estadounidense Ripple en el que la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos, (SEC por sus siglas en inglés) demandó a la compañía afirmando que la criptomoneda actúa como un valor o una acción y no como una divisa, invertir en criptomonedas es similar a invertir en monedas comunes.
Por otra parte, aunque el valor de estos activos depende de la confianza y la adopción, el volumen de proyectos y funciones será otro determinante de su valor de mercado.
¿Cuánto vamos a arriesgar?
Una vez que entendemos qué son y de qué depende el precio de las criptomonedas, debemos entender que su mercado se comporta como otros activos de alto riesgo, por lo que podemos obtener rendimientos incluso a doble dígito en un día, aunque podríamos registrar perdidas en la misma proporción por la elevada prima de riesgo.
Por lo tanto, debemos ser cuidadosos a la hora de decidir qué activos y cuánto queremos invertir. Los expertos recomiendan separar nuestros ingresos en varias partes, una dedicada a nuestro gasto corriente, una al ahorro y finalmente una para invertir. Actualmente existen casas de cambio o “exchanges” que comercian criptomonedas desde cien pesos, incluso puedes comprar fracciones de criptomonedas como Bitcoin cuyo precio es demasiado elevado para el ciudadano promedio.
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Las criptomonedas no pueden simplemente obtenerse de la misma forma en que compras un peso, un dólar o una acción. Necesitamos medios electrónicos específicos más para conseguirlas.
Las criptomonedas se originan y funcionan en un sistema llamado “blockchain” en el que los participantes vinculan sus “cuentas” de un modo en que todos los participantes tienen registros de las transacciones (aunque no de la identidad) que se llevan a cabo dentro de la red por lo que los participantes intercambiaban sus monedas directamente en lo que se llama un sistema “peer to peer” o p2p.
Esto es una opción algo complicada puesto que involucra llevar a cabo actividades de minería u operar en el sistema p2p, lo que no está al alcance de todos y requiere conocimientos técnicos y recursos especializados, por lo cual la opción que podemos recomendar son los exchanges de criptomonedas.
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De acuerdo a las regulaciones de las autoridades mexicanas las criptomonedas no están sujetas a ningún tipo de control siempre y cuando no lleven a cabo operaciones reservadas para las compañías de tecnología financiera o “fintechs”, además las criptomonedas no pueden utilizarse fuera del entorno virtual, es decir no pueden utilizarse como moneda de curso corriente, algo que no parece estar por cambiar según las recientes declaraciones del Presidente Andrés Manuel López Obrador.
Un ejemplo es la app Bitso, la cual nos permite no sólo intercambiar y almacenar una variedad de criptomonedas en una wallet, sino intercambiarlas por divisas gracias a la intervención de una institución financiera de fondos de pago electrónico con la autorización de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) Bitso permite comprar desde una misma app.
Otras opciones de exchanges disponibles en México que operan de forma similar son Binance, eToro, Crypto.com o una opción que no funciona con aplicación móvil sino que con su sitio web, Volabit.
Elige tu vehículo de inversión y estudia sus características
En otras palabras, ¿Qué criptomoneda deseamos adquirir? Existe igualmente una amplia gama de opciones de activos virtuales como Etherium, XRP o la más conocida Bitcoin. Cada uno es un token que funciona mediante un protocolo en un Blockchain específico – por ahora.
Existe un universo financiero propio en el que se cada criptomoneda tiene la capacidad de ofrecer servicios diferentes, en el caso de Bitcoin, por ejemplo, tiene la singularidad de ser una serie limitada en la que el número total de unidades está determinado desde el inicio, con 21 millones de unidades a emitirse, como tal y por su reputación de ser la criptomoneda más popular sustenta el interés de los inversionistas.
Otro caso es el de Ether, la criptomoneda de la red Ethereum la cual ocupa el segundo lugar en índice de popularidad pero además de esto, esta divisa tiene la particularidad de ser utilizada en transacciones de tokens no fungibles (NFT por sus siglas en inglés) que identifican artículos digitales únicos como por ejemplo el primer tuit del fundador de Twitter, Jack Dorsey, vendido en más de 2 mil 900 millones de dólares en Ether.
Así, cada criptomoneda tiene características y usos que las hacen únicas y las cuales pueden entenderse al informarse sobre el funcionamiento de cada moneda en los whitepapers que cada una conlleva, por lo que informarse sobre la moneda que nos interesa comprar es un paso que debe tomarse en serio.
¿Cómo obtenemos rendimeintos?
Una vez que tenemos las criptomonedas en nuestras manos, figurativamente, debemos elegir qué hacer con ellas, esto podría parecer extraño finalmente son divisas, casi dinero y como tal se usa para comerciar, pero en el caso de las criptomonedas hay algunas opciones de qué hacer con ellas una vez en nuestro bolsillo.
Siempre podemos “holdear” nuestras critpos, esto significa conservarlas esperando que su valor se incremente lo cual puede llegar a ser muy rentable debido a que, a pesar de su volatilidad, el valor de muchas divisas parece llevar una tendencia a aumentar. Esta opción puede ser una de las más atractivas para los menos experimentados pues solo requiere una inversión de tiempo y conocimientos mínimos además de que puede hacerse desde un exchanger básico sin necesidad de involucrarse en los sistemas peer-to-peer.
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Por otro lado tenemos sistemas como el “staking” en el que se colabora con la red de blockchain poniendo a disposición las criptomonedas a cambio de un beneficio adicional esto depende también de tener la capacidad de minar para obtener así las criptomonedas que pondremos a disposición de otros usuarios.
Otra alternativa es la práctica de “buy the dip” que es simplemente estudiar el mercado para comprar las criptomonedas en el punto de más bajo valor para que, al subir se generen ganancias por la diferencia. De esta práctica se deriva el llamado “scalping”, en esta modalidad debemos tener muchísimo tiempo libre así como ciertos conocimientos en los mercados de criptomonedas ya que consiste en revisar constantemente los gráficos de desempeño de diversas divisas y aprovechar la volatilidad para vender o comprar de manera rápida aprovechando las caídas de un par de centavos que, a la larga pueden convertirse en grandes ganancias.

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