‘Armagedón de microchips’ contagia a México

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La compañías automotrices japonesas Honda y Toyota anunciaron esta semana que suspenderán de manera temporal la producción de autos en México por falta de insumos.

La escasez de circuitos integrados (chips) ha ocasionado problemas en la cadena de suministros de industrias altamente tecnificadas en los últimos meses. Los sectores de comunicaciones, procesamiento de datos, equipo electrónico y automotriz son los casos más dependientes de los semiconductores.

Los vehículos más recientes usan cada vez más semiconductores para controlar las funciones esenciales. En los primeros años de la década pasada se estimaba que un automóvil contaba con 50 MCUs. Actualmente, un auto promedio tiene más de 100 microprocesadores, según Kristin Dziczek, vicepresidente de investigación de Center for Automotive Research.

La necesidad de ofrecer autos más cómodos, seguros y eficaces motiva a los productores a asimilar novedades tecnológicas y consumir más insumos del sector de los semiconductores. PwC estima que en 2022 la producción de vehículos demandará $197 mil millones de dólares en semiconductores, mientras que las comunicaciones, el procesamiento de datos y el equipo electrónico adquirirían $168, $68 y $61 mil millones de dólares, respectivamente.

Así, el mayor contenido de semiconductores en los vehiculos ligeros, tanto de combustión interna como eléctricos, se refleja en la estructura de los costos de producción. De acuerdo con Deloitte el 40% del costo de un vehículo se compone de semiconductores y electrónicos. Esta proporción era de solo 27% en 2010 y 18% en el año 2000.

Casi la mitad de los semiconductores se destinan a los sistemas de seguridad del auto y la carrocería. Aunque los sistemas de navegacion y motores demandan cada vez más recursos tecnológicos.

De acuerdo con Autoforecast Solutions, hasta el momento se ha detenido la producción de 280 mil vehículos en todo el mundo, mientras que IHS Markit estima que por estos contratiempos dejarán de producirse 500 mil vehículos.

La escasez de circuitos integrados ha sido vinculada a las problemáticas derivadas de las medidas de confinamiento y los conflictos comerciales entre China y Estados Unidos.

Desde el mes de marzo de 2020 las ventas de dispositivos electrónicos como computadoras, celulares y tabletas repuntaron considerablemente por las atípicas tendencias de consumo y el home office. La Asociación de la Industria de Semiconductories (SIA) reportó que las ventas anuales aumentaron hasta 439 mil millones de dólares en 2020 – 6.5%, respecto al año anterior.

Esta situación está provocando reacciones de corto y mediano plazo en todo el mundo. En la Unión Europea se están planteado proyectos de plantas de semiconductores para romper con la dependencia a otras regiones. En el continente sólo hay cuatro compañías grandes: ASML, NXP, Infineon, STMicro.

Por su parte, Joe Biden firmó una orden ejecutiva en febrero para evaluar las cadenas de suministro prioritarias por motivo de la contingencia, haciendo énfasis en la defensa, salud publica, tecnología de comunicaciones, energía, transporte y producción de alimentos.

La estrechez de la oferta en comparación con la demanda generó desajustes en la cadena de suministro. De acuerdo IHS Markit los retrasos en los tiempos de entrega en 11% de insumos de semiconductores demoran hasta 10 semanas más a los tiempos de entrega.

«Todos reconocemos que el problema particular no se resolverá inmediatamente. Mientras tanto, estamos buscando a nuestro aliados, compañías de semiconductores y otros en la cadena de suministro para aumentar la producción y ayudar a resolver los cuellos de botella ahora», declaró el presidente de Estados Unidos al anunciar la orden ejecutiva.

«La participación en la producción de chips en Estados Unidos ha descendido de 37% en 1990 a 12% al día de hoy, y la disparidad se va a intensificar si el gobierno de Estados Unidos no toma acción para nivelar el campo de juego global.

John Neuffer, director de SIA

Menos chips, menos carros y menos divisas

Los anuncios de las armadoras mexicanas afectarán las actividades de las plantas de Toyota en Guanajuato, donde se produce la camioneta HR-V, y de Honda en Tijuana y Guanajuato, donde se manufactura el modelo Tacoma. La industria automotriz es la principal fuente de divisas de la economía mexicana, representa 3% del Producto Interno Bruto nacional y genera 1.9 millones de empleos.

Los efectos del confinamiento suspendieron la producción en todas las armadoras del país por meses e incidieron en la demanda interna y externa de vehículos ligeros. En 2020 las plantas de Honda y Toyota armaron 128,568 y 169,350 unidades (37.1 y 12.1% menos que en 2019).

La incierta situación económica y en parte la reciente escasez de microchips provocaron que en el primer bimestre del 2021 se armaran 146,214 unidades menos que en el mismo periodo del 2020. Se espera que el cese provisional de actividades provoque un nuevo traspié para la principal actividad manufacturera del país.

La producción conjunta de Honda y Toyota representó en promedio casi el 10% del total de unidades armadas en el país en los últimos 5 años. Cabe agregar que el paro temporal de las plantas de Toyota y Honda afectará a los proveedores y localidades que abastecen y trabajan en torno a las armadoras.